Navidad: Fiesta del pueblo. La revolución es una fiesta.

Imagen tomada del internet

Navidad: Fiesta del pueblo. La revolución es una fiesta.

Por Jaime Montejo

Palabras de hace 30 años, escritas con sangre, pólvora y rebeldía, en otro hemisferio latinoamericano. Qué le vamos a hacer.

Días de bullicio, vanalidad y desmadre, alcohol, drogas y sexo. También días llenos de depresión, soledad y compañías pasajeras.

Me quedo con las navidades zapatistas. Con las navidades de la policía comunitaria de Guerrero y de Nestora Salgado en Santa Marta Acatitla. Con la navidad del doctor Mireles y las autodefensas detenidas en diferentes penales de la república mexicana. Con la navidad de las trabajadoras sexuales junto a su familia o ganándose unos pesos en noche buena. Con la navidad de quienes se resisten al despojo, represión, explotación y desprecio.

Me quedo con la navidad de quienes se resisten a callar ante los asesinatos de periodistas en México. Me quedo con la navidad de los 43 y sus familiares y compañeros que esperan su retorno. Me quedo con la navidad de las guardias indígenas de Michoacán y las rondas de Cherán.

Me quedo con la navidad de las migrantes y los migrantes que en esta noche cruzarán fronteras para salvar sus vidas y buscar un futuro mejor. Me quedo con la navidad de migrantes cuyos sueños se quedaron tendidos en el suelo, a la espera de ser encontrados en alguna de las cientos de fosas clandestinas que van minando toda la nación.

Me quedo con la navidad de los presos políticos anarquistas, cuyo delito fue vivir a flor de piel su juventud. Me quedo con la navidad de las trabajadoras sexuales detenidas por falsas acusaciones de trata de personas. Me quedo con la navidad de los presos y presas comunes que hoy no cenarán con su familia de origen, sino con la que estén construyendo en su reclusión.

Me quedo con la navidad de víctimas de trata de personas. Con la navidad de niñas, niños y adolescentes, víctimas de explotación sexual. Me quedo con la navidad de víctimas de crímenes de odio por razones de género o por tener una orientación sexual diferente a la hegemónica.

Me quedo con la navidad sin el mítico Jesús de Nazaret.

Me quedo con la fiesta pagana del solsticio de invierno, con el solsticio de la madre tierra y nuestro padre sol.

Amén.