"No más Elisas Martinez", 28 años de trabajo para el reconocimiento de los derechos de trabajadoras sexuales en México

"No más Elisas Martinez", 28 años de trabajo para el reconocimiento de los derechos de trabajadoras sexuales en México

brigada callejera ESP

Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer "E.M.A.C" es miembro de la GAATW en México. Vivian Cartagena del Secretariado de la GAATW realizó esta entrevista con los coordinadores de programas de la organización, Rosa Icela Madrid y Ricardo Guerrero, en mayo de 2023 para comprender mejor su trabajo, historia y contexto. La entrevista fue en español y traducida al inglés; y fue revisado y complementado con la participación de Elvira Madrid Romero, Presidenta de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer, E.M. A.C.

Vivian: Muchas gracias Rosa y Ricardo por tomarse el tiempo de hablar con nosotros. Me gustaría saber más sobre Brigada Callejera. ¿Cuál es su historia? ¿Cuáles fueron las razones para fundar esta organización?

Rosa: Brigada Callejera tiene 28 años de constituida pero lleva más de 30 trabajando en la calle. Surgió de un proyecto de investigación con el profesor Francisco Gómez Jara. A finales de los 80/principios de los 90 realizamos una investigación en La Merced, la zona más grande de América Latina donde se ejerce el trabajo sexual. Una de nuestras preguntas fue si las trabajadoras sexuales usaban protección cuando tenían relaciones sexuales. Algunas mujeres respondieron que a veces tenían de 5 a 8 o más relaciones sexuales al día sin protección. Eso, entre otras cosas, nos preocupaba. Cuando concluyó la investigación, instamos al profesor a resaltar el trabajo porque, en ese momento, el VIH era un problema creciente. Desafortunadamente, no estaba interesado.

Nosotras, sin embargo, comenzamos a dar charlas sobre el uso del condón. Nuestro equipo pasó de 20 personas a 8, pero las trabajadoras sexuales comenzaron a confiarnos sus historias de cómo llegaron a ejercer el trabajo sexual. Algunas habían sido víctimas de trata de personas y nos contaron cómo se salvaron y salieron de ella. Este fue un trabajo difícil. No solo no sabíamos qué hacer, sino que nadie quería asumir el trabajo porque no querían meterse en problemas. Lo que pudimos hacer fue acompañar a las compañeras en la denuncia. En 1995 nos aconsejaron que nos constituyéramos como una persona jurídica debido a los riesgos que estábamos enfrentando, en ese momento nos llamamos Brigada Callejera. Decíamos "vamos en brigada" y caminábamos en la calle.

Soledad

Eventualmente solo quedamos cuatro personas y nació Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer, "Elisa Martinez" A.C. Le pusimos el nombre de Elisa Martínez, uno de los primeros casos con los que nos encontramos. Martínez era una trabajadora sexual que se encontraba en la fase terminal del SIDA. Debido a la falta de conocimiento sobre el VIH, fue expulsada de los hospitales porque nadie quería tocarla. Por lo tanto, sus derechos humanos estaban siendo violados. Tampoco contaba con una red familiar de apoyo. Después de este caso, nos enfocamos en la prevención del VIH y la defensa de los derechos humanos. Observábamos cómo las autoridades, las madrotas y padrotes (los traficantes) violaban los derechos, quienes a menudo golpean a nuestras compañeras trabajadoras sexuales, pinchándolas con cuchillos o picahielos. Empezamos a denunciarlos.

En ese momento, Brigada Callejera se ganaba el respeto de las compañeras. Inicialmente habíamos pedido apoyo a la Iglesia La Soledad, la iglesia que nos cobijó durante nuestras reuniones. El padre Héctor Tello decía que la misa de los viernes era para carteristas, trabajadoras sexuales y vagabundos; gente que nadie quería. Era una misa para la gente excluida de la sociedad, con una "doble moral". A través de esta misa les brindaba apoyo espiritual. Sin embargo, le dijimos que ellos también necesitaban conocer sus derechos para poder hacerse valer.

Nuestro primer centro comunitario fue en esta iglesia, donde construimos en la parte trasera un consultorio médico, un comedor popular, una biblioteca, un consultorio psicológico y dos pequeñas casas donde se podía acoger a las compañeras que eran víctimas de trata o que denunciaban a las autoridades. No obstante, la arquidiócesis exigió que nos sacaran porque estábamos denunciando al gobierno. Dijo que la delegación había acordado que lo que estábamos haciendo estaba mal. El padre Tello dijo ‘’no’’, lo que estábamos haciendo era construir una red de apoyo para evitar que las trabajadoras sexuales sufrieran violencia por parte de la comunidad. Lo mandaron a otra comunidad y desde entonces estamos en la calle Corregidora. Tenemos nuestro centro comunitario aquí, así como una micro clínica para atención primaria y secundaria de salud, apoyo psicológico, acupuntura, alfabetización, asesoría y acompañamiento legal, talleres de prevención de trata de personas, taller de periodismo comunitario denominado “NotiCalle”, entre otras actividades.

Promotora de Salud Tapachula

Otra de las luchas que se vivió fue contra el control sanitario que obligaba a las trabajadoras sexuales a hacerse chequeos semanales para verificar que estén sanas para que les sellen sus credenciales. Estos chequeos a veces son solo para fines recaudatorios, ya que cobran una cierta cantidad de dinero y no ofrecen pruebas de Papanicolaou o pruebas de VIH. Por eso, argumentamos que el gobierno mexicano está actuando como un proxeneta, porque la atención médica debe ser gratuita. A las trabajadoras sexuales no se les debe cobrar por estos servicios de salud sexual y reproductiva.

Además, la Red Mexicana de Trabajo Sexual se formó en 1996 y desde entonces realiza reuniones cada año. En estas reuniones discutimos las situaciones de cada estado y hacemos un plan de trabajo. Actualmente, estamos trabajando en un plan a 25 años (que comenzó en 2006) que nos ha permitido trabajar en red en 28 estados. Hay varias coordinadoras en la red con las que trabajamos. La coordinadora Sor Juana Inés de la Cruz reúne a grupos, asociaciones y cooperativas de trabajadoras sexuales independientes y defiende los derechos de las trabajadoras sexuales cisgénero; la coordinadora Rubí Arzola reúne a las trabajadoras sexuales transgénero y coordinadora Francisco Gómez Jara aglutina a grupos que no somos trabajadaoras sexuales pero estamos por la defensa de sus derechos humanos y laborales.

La Red Mexicana de Trabajo Sexual ha jugado un rol importante en la lucha contra la trata de personas y nos ha ayudado a rescatar a varias mujeres y a sus infancias. En estas misiones de rescate, a veces ponemos en riesgo nuestras propias vidas porque no sabemos cómo resultará. En algunos casos, los traficantes crean un hilo emocional e invisible con sus víctimas que puede resultar en que deseen permanecer con su traficante. Además, la falta de apoyo del gobierno ha contribuido a los numerosos obstáculos para este importante trabajo.

Otro aspecto en el que venimos trabajando a lo largo de los 28 estados donde tenemos impacto, es la lucha contra la trata de personas. Sin embargo, hay estados en el norte que están dominados por el crimen organizado, por lo que hemos decidido no ir allí por la seguridad de nuestros participantes.

Vivian: Claro, hay algunos riesgos en estas intervenciones. Ha sido muy interesante ver la trayectoria de Brigada Callejera a lo largo de los años, y sus planteamientos. Pero, ¿cómo ustedes incorporan las voces y las experiencias vividas de las trabajadoras sexuales y las víctimas de la trata en su trabajo?

Rosa: Actualmente contamos con 18 cómics que se utilizan para difundir la conciencia sobre la prevención de la trata de personas. Los cómics se basan en historias reales donde las ex víctimas cuentan cómo vivieron el proceso de trata y cómo lograron salvarse. Entregamos estos cómics a escuelas donde los riesgos de ser víctimas de trata son altos. Por ejemplo, con el cómic “Trata por Internet”, exponemos cómo engañan a las mujeres jovenes por las redes sociales para introducirlas a ejercer el sexo commercial. Otro ejemplo es “Flores de la Montaña”, que expone cómo, en algunos estados mexicanos de extrema pobreza, venden a sus hijas por lo que muchas llegan a lugares donde se ejerce el sexo commercial.

Trabajamos en los estados con índices de extrema pobreza y de trabajadoras sexuales como Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Puebla, Tlaxcala, en donde los niveles de pobreza y riesgo son altos. Tlaxcala es uno de los estados donde culturalmente se preparan a los niños para ser padrotes.

Hace aproximadamente siete años pudimos comenzar a medir el impacto de los cómics, concretamente en los sectores donde veniamos dando los talleres de prevención de trata de personas.

Brigada Callejera también está interesada en trabajar en educación. Inicialmente teníamos una visión utópica de erradicar el trabajo sexual, pero luego nos dimos cuenta de que el trabajo sexual no terminará si las desigualdades continúan, si la distribución de la riqueza no es justa. Muchas mujeres no tienen oportunidades de educación, empleo y desarrollo efectivo. Por lo tanto, decidimos apoyarlos para lograr mejores condiciones y comprender sus derechos. Promovemos que retomen o inicien su educación. Si las compañeras nunca tuvieron la oportunidad de entrar en el sistema educativo, les recordamos que nunca es tarde. Combatimos esta causa estructural para que sus hijos estudien y no se repitan esquemas. Además, si están haciendo este trabajo para apoyar a sus hijos, debemos darles las herramientas para poder ingresar a otros sectores. Adicionalmente, las alentamos a que no vivan en las mismas áreas en las que trabajan, porque no les permite a sus hijos desarrollarse en otro ambiente.

Jaime Alberto Montejo Bohorquez, uno de nuestros fundadores, tenía la capacidad de sistematizar la información, recogiendo las ideas de cada una de las compañeras. Al explorar los cómics, las investigaciones y los libros, las trabajadoras sexuales y las sobrevivientes de la trata de personas se identificaban y se reconocian en ellas. Esto fue efectivo porque uno de nuestros principales objetivos era no imponerles nada. Después de casos exitosos de rescate, Jaime les daría herramientas a las mujeres para que pudieran empoderarse y salvarse, incluso si las grandes mafias estaban involucradas.

Cintalapa Reunion

Uno de nuestros logros es que ganamos un Amparo con la Sentencia 112/2013 donde se reconoce el trabajo sexual como no asalariado en un momento en que para el gobierno todo era trata de personas, y se explica que una cosa es trata de personas y una muy diferente el trabajo sexual.

Con el reconocimiento la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE), les otorga una licencia y una credencial donde no pueden detenerlas ya que es un documento que ampara su oficio.

Todo esto ha permitido crear una red de apoyo a las trabajadoras sexuales y las personas víctimas de trata, pero ellas mismas han hecho el trabajo. Han permitido que nuestra organización crezca invitándonos y enseñándonos. Trabajar con ellas a través de lamentables experiencias de violencia nos ha permitido tener una visión más amplia de la situación en México. Estamos muy convencidas que se pueden defender los derechos humanos y laborales de las trabajadoras sexuales y prevenir y combater la trata de personas. Consideramos que hay que abolir toda forma de explotación y no solamente el trabajo sexual.

Vivian: Has mencionado algunos desafíos que enfrentan las mujeres con respecto a la salud, los estigmas que sufren y los sentimientos de culpa. En su opinión, ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrentan?

Rosa: Yo creo que muchas son transgresoras de la norma, mujeres guerreras. Dejar a su familia por la violencia patriarcal no es algo que todas puedan hacer. Liberarse de esto es uno de los primeros desafíos. Decidir que ya no quieren vivir más esta situación de violencia, es algo que han adquirido por sí mismas, nadie les ha enseñado. Las trabajadoras sexuales, sin embargo, se desarrollan de manera diferente a las víctimas de la trata. La trata ocurre en contra de la voluntad de uno y mediante un proceso de engaño, a menudo por amor, entre otras causas. El daño psicológico que se deja en las víctimas es severo. Además, los miembros de Brigada Callejera también necesitan apoyo emocional porque las situaciones que enfrentamos en nuestro trabajo cada vez son más duras.

Ricardo: Parte de lo que vemos a diario, tanto en la trata de personas como en el trabajo sexual, es denunciar y confrontar al Estado. Los derechos humanos, sin embargo, no se defienden por el estigma y la falta de empatía de los funcionarios públicos. Deseamos ganar más amparos en otros estados para que se haga ley el reconocimiento del trabajo sexual en todo México.

Otro desafío es la facción del feminismo abolicionista que no tienen empatía con estas historias y no consideran las necesidades reales de las mujeres que realizan trabajo sexual en las calles, por una visión de clase donde ellas tienen pribiligios sociales. La lucha ideológica y legal contra el avance de políticas públicas a favor de las trabajadoras sexuales es la parte del sistema más difícil de atacar. Por ejemplo, el año pasado hubo un violador serial que fue denunciado, pero se tardó más de un año en obtener una sentencia probatoria aún con todos los argumentos que existían en contra de esta persona. La falta de justicia para las trabajadoras sexuales hace que denuncien cada vez menos. Como organización, las alentamos y acompañamos a todo el proceso para que tengan acceso a la justicia, a que denuncien para que podamos contrarrestar este problema.

Vivian: Exacto, el acceso a la justicia, especialmente en América Latina, es uno de los mayores desafíos que sufren las víctimas de trata debido a la explotación y la violencia. Rosa y Ricardo, no tengo más preguntas, ¿les gustaría agregar algo más?

Marcha

Rosa: Nos gustaría expresar nuestra gratitud ya que ha sido difícil encontrar organizaciones enfocadas en este tema en México. Cuando nos convertimos en parte de la GAATW, nos permitió enfrentarnos a las autoridades. Podíamos decir que ya no estábamos solos y que contábamos con el apoyo de otro organismo internacional que podía ayudarnos a difundir lo que estaba pasando en nuestro país. El intercambio de experiencias ha sido revelador y ha reafirmado que lo que estamos haciendo es correcto. En Brigada Callejera tenemos muchos retos, pero seguiremos enfrentando y defendiendo los derechos humanos de las víctimas de trata y trabajadoras sexuales.

Ricardo: Me gustaría reforzar lo que dijo Rosa sobre luchar contra el trasfondo estructural. Defendemos el derecho al trabajo sexual, los derechos de las mujeres en general y los derechos de las trabajadoras sexuales en particular. Y como comentó Jaime sobre nuestro plan de 25 años, "Luchamos por un mundo que esté a la altura de nuestros sueños", y nuestros sueños son grandes.

Elvira: Queremos comaprtir que tenemos nuestro periodico mensual realizado por compañeras trabajadoras sexuales cisgénero y transgénero, sobrevivientes de trata de personas, en el cual se genera opinión pública desde su visión.

Vivian: Muchas gracias por esta maravillosa conversación, el trabajo que hacen en Brigada Callejera es verdaderamente admirable.

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